miércoles, 17 de junio de 2015


Ir al pasado y volver es una constante. La única forma de no volver a vivir lo mismo. Me defiendo de fantasmas que han quedado de esos días en que estaba perdida en un mundo que hoy ya desconozco, pero aún tienen el poder de seguir atormentándome. Hoy no me asustan porque sé definir quien soy, pero me confunden. 

Cierro los ojos y de repente creo que soy la misma de ayer pero cuando despierto me sorprendo. El espejo me devuelve una sonrisa, esa que hoy llevo como bandera. Esa que logre que permanezca como rutina, casi imborrable.
Hoy tomo mis propias decisiones, ya no dejo que nadie me imponga su filosofía, ni sus reglas. Nadie me deja atrapada en un callejón sin salida, ni me obliga a querer a su manera y no a la mía, a mi forma. Libremente.
Ir al pasado y volver significa que ya no quiero ser esa que fuí, significa que hoy todo lo hago a mi modo.
Tengo el poder sobre mi.
Mis decisiones son producto de mi consciencia, mi gente es la que yo elijo, mi forma de querer es sana, la que yo creo que esta bien. Mis soledades las comparto conmigo y me funciona.
Hoy sé que no hay nada más sano que amarme primero yo como persona, para luego poder amar a otro... Porque estoy segura de que esa es la filosofía que intenta enseñarnos la vida.

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